"Estoy convencido de que el objetivo de la educación mundial del siglo XXI debería ser entrenar a niños, adolescentes y adultos para que aprendan a escuchar las señales del corazón y confiar en ellas, pues así encontrarán su propósito en la vida. En el mundo no necesitamos tener más posesiones, sino más gente que ame lo que hace. Así tendríamos una sociedad más satisfecha y feliz, y consecuentemente en paz. Es esta una de las principales metas de la Educación Emocional: el auto-conocimiento. Entrenar a las personas para prestar atención a la vida emocional va a contribuir a conectarnos con quienes somos, y desde ahí, desde la propia aceptación y el autor respeto, podremos aceptar la diversidad y evitar la competitividad, tanto como la discriminación y la segregación, que tanto daño ocasionan".
LUCAS MALAISI
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