En las actividades académicas, nunca sobrará tener a la mano una pizarra, un punzón y un cuaderno para tomar los apuntes de las clases. En las actividades laborales, el Braille nos permitirá mantener siempre al día nuestra agenda de trabajo y hasta tomar nota de los mensajes telefónicos para, en dado caso, trasmitirlos luego a los compañeros de oficina. En el evento de tener la oportunidad de dictar una charla o conferencia, el Braille nos facilita llevar escritos los textos de las diapositivas para leerlas al tiempo que se proyectan.
En actividades culturales, las personas ciegas pueden oficiar como maestros de ceremonias, pues con la ayuda de este sistema o alfabeto, se puede llevar el control de la programación y el tiempo de cada intervención.
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