Colorear es una actividad muy divertida, sobre todo si se practica en grupo. Y ni siquiera es importante que el niño tenga grandes habilidades para el dibujo, es suficiente con estar en compañía con sus coetáneos y tener unas ceras o lápices de colores a mano. En este sentido, estudios recientes han encontrado que si los niños colorean en un ambiente no competitivo, la pintura se convierte en una fuente de alegría y satisfacción, por lo que contribuye a potenciar su autoestima. De hecho, la mayoría de los niños suelen percibir sus creaciones artísticas como un éxito y se sienten orgullosos de ellas, sobre todo si reciben el elogio de sus padres o los adultos.
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