El dibujo contribuye a la organización de la vida afectiva del niño, estimula el control de las emociones y genera emociones positivas, favorece los sentimientos y su adecuación, influye en el estado de ánimo de los niños. Por otra parte, el dibujo desarrolla la coordinación visomotora y habilidades motoras en general y para la escritura. Es una actividad muy recomendable como actividad sustitutiva, cuando la socialización con otros niños no es frecuente. Adicionalmente, dibujar tiene un alto valor recreativo para los niños.
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