El dibujo representa en parte la mente consciente, pero también, y de una manera más importante, hace referencia al inconsciente. No debemos olvidar que lo que nos interesa es el simbolismo y los mensajes que el dibujo nos transmite, no su perfección estética. Sin darse cuenta el niño traslada su estado anímico al papel. Por ello no es conveniente obligarlo a dibujar, si él no siente la necesidad. Debe dibujar por placer, nunca por obligación. Es recomendable dejar que su imaginación se manifieste con toda libertad. En algunos niños su deseo de expresión se canaliza a través de otros medios como la música, la danza, el canto o los deportes. Cada uno encontrará el que más le convenga.
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