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El Contrato Conductual es una herramienta de colaboración entre el alumnado, la familia y el profesorado para fomentar hábitos positivos, la responsabilidad y una convivencia respetuosa. Su finalidad no es castigar, sino ayudar al niño o la niña a comprometerse con unos objetivos claros y alcanzables, reforzando los avances mediante recompensas y haciendo visibles las consecuencias cuando no se cumplen los acuerdos.
¿Cómo se utiliza?
Completar los datos del alumno o alumna y de la familia.
Establecer entre 3 y 5 compromisos, redactados en positivo y adaptados a las necesidades del niño o la niña. Por ejemplo:
Levantar la mano antes de hablar.
Respetar a los compañeros.
Entregar las tareas a tiempo.
Cuidar el material escolar.
Acordar recompensas tanto en casa como en el colegio cuando se cumplan los objetivos. Estas pueden ser:
Elegir un juego.
Tiempo extra de ocio.
Ser ayudante del profesor.
Conseguir un diploma o una insignia.
Definir las consecuencias si no se respetan los acuerdos, siempre educativas y proporcionadas:
Perder puntos.
Reducir tiempo de una actividad de ocio.
Reparar el daño causado.
Realizar una tarea de responsabilidad.
Firmar el contrato por parte del alumno o alumna, la familia y el docente para reforzar el compromiso.
Revisarlo semanalmente, valorando los progresos, celebrando los logros y modificando los objetivos cuando sea necesario.
Objetivos de la actividad
Favorecer la autorregulación del comportamiento.
Implicar a la familia en el proceso educativo.
Potenciar la responsabilidad y el compromiso personal.
Reforzar las conductas positivas mediante el reconocimiento.
Mejorar la convivencia entre escuela y familia.
Recomendaciones
Formula siempre los compromisos en positivo (“Hablo con respeto” en lugar de “No insulto”).
Empieza con pocos objetivos para aumentar las posibilidades de éxito.
Utiliza recompensas motivadoras, pero sencillas y realistas.
Revisa el contrato cada semana y adapta los objetivos cuando el alumno vaya progresando.
Es un recurso especialmente útil en Educación Infantil y Primaria, tanto para el seguimiento individual como para la coordinación entre tutoría y familia, creando un mismo plan de actuación en ambos contextos.
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