Esta actividad propone a los estudiantes diversas situaciones antes las que tendrán que escuchar a su ángel o demonio internos (dos compañeros de clase o ellos mismos adoptando cada rol). Tanto el ángel como el demonio le darán consejos sobre cómo actuar ante la situación que se haya planteado, para lo que deberán poner en práctica el modo imperativo. La actividad se puede adaptar fácilmente para que los estudiantes solo usen el imperativo afirmativo (si es el único que conocen) o también el negativo.
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