¡Se acerca el final del curso y los peques necesitan acción! ¿Qué tal esta idea loca? Cada alumno pintará un rompecabezas veraniego para luego recortarlo, ¡y aquí viene lo bueno! Intercambiarán piezas con un compi para ver quién lo arma más rápido.
Esta actividad no solo desatará la creatividad y coordinación de los peques, sino que también hará brotar el espíritu en equipo y la amistad. Y si le añades una charla rápida sobre lo chulo que es el verano y las cosas guays que se pueden hacer, como ir a la playa, hacer picnic en el parque o devorar helados, ¡el plan se pone aún mejor! Al final, una mini expo para mostrar los rompecabezas y compartir la chulada de experiencia.
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