Mi nombre es Laura, tengo 26 años y aunque, nací en Salamanca y parte de mi familia vive allí, me he criado en Badajoz (Extremadura) junto a mi madre, a mi padre y a mi hermano.
Haciendo un breve recorrido por mi infancia, me recuerdo bastante feliz, rodeada de personas que me han querido y me quieren, las cuales, la mayoría siguen a mi lado y por ello, estoy muy agradecida.
He sido y soy, una chica divertida, con mucha imaginación, creativa, un poco tímida, pero a la vez, echada para adelante y eso sí, algo insegura, lo cual, estoy trabajando para mejorar.
Cuando me preguntan el por qué, elegí esta profesión, no dudo ni un segundo en responder, ya que, yo tengo vocación, desde que tengo uso de razón he querido ser maestra y por ello, cuando crecí, estudié el grado de Educación Infantil en la Universidad de Extremadura.
Cuando terminé la carrera, notaba que algo me faltaba y en parte, madurez, necesitaba aprender a ser independiente y autónoma y por ello, decidí matricularme en el Máster de Necesidades Educativas Especiales y Atención a la diversidad en la escuela, que imparte la Universidad de Sevilla. No esperaba que me cogiesen, el nivel era bastante alto, pero, me llevé una sorpresa y entré.
A partir de entonces, mi vida cambió, no sólo personalmente sino, también, aumenté mis conocimientos como maestra. Tras enamorarme de y en Sevilla, decidí quedarme a vivir, lejos de mi familia, pero, quiero destacar, que todo ello no hubiese sido posible sin su apoyo.
Cuando finalicé el máster, me preparé y me presenté a las oposiciones de maestros y con mi esfuerzo, las aprobé, sin plaza y sin posibilidad de trabajar, pero, llevándome una gran experiencia. Tras descansar durante el verano, comencé a buscarme la vida y conseguí, un trabajo de canguro para una niña de 18 meses y un niño de 2 años y fue entonces, cuando me di cuenta, que todavía necesitaba seguir formándome.
Es por ello, que decidí estudiar el Grado Superior en Educación Infantil, ya que, necesitaba conocer y aprender más sobre el desarrollo de los niños y niñas de 0 a 3 años y saber, como atenderlos y cómo dice Cesar Bona “invitarles a aprender”.
Así pues, tras todo este esfuerzo, las cosas empiezan a funcionar.
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