Se acerca septiembre y, con él, uno de los momentos más intensos para cualquier docente: la vuelta al cole.
Preparar el aula, conocer al nuevo alumnado, organizar horarios, pensar las primeras actividades, reuniones, programaciones, materiales… La lista parece no terminar nunca.
Pero empezar un nuevo curso no debería significar intentar tenerlo absolutamente todo preparado antes del primer día.
La clave está en priorizar, organizarse y centrarse en aquello que realmente va a ayudarnos durante las primeras semanas.
Uno de los errores que podemos cometer es querer dejar septiembre, octubre y casi medio curso organizado antes de empezar.
No es necesario.
Todavía no conocemos realmente a nuestro grupo: sus ritmos, intereses, necesidades, relaciones o dificultades.
Por eso, antes de preparar decenas de actividades, puede ser mucho más útil tener clara una estructura básica:
Horario semanal.
Calendario del curso.
Fechas importantes.
Listado del alumnado.
Espacio para reuniones y tutorías.
Planificación semanal.
Registro de tareas pendientes.
El resto irá tomando forma cuando conozcamos nuestra realidad de aula.
Septiembre no tiene que ser una carrera por empezar cuanto antes con los contenidos.
Las primeras semanas son una oportunidad fantástica para observar y conocer al grupo.
¿Cómo trabajan juntos?
¿Quién necesita más tiempo?
¿Quién participa con facilidad?
¿Qué alumnado necesita más apoyo?
¿Qué les motiva?
¿Cómo reaccionan ante diferentes tipos de actividades?
Podemos preparar pequeñas dinámicas, juegos, actividades cooperativas o propuestas de expresión que nos permitan obtener toda esta información de manera natural.
Conocer bien al alumnado nos ayudará después a tomar mejores decisiones.
Papeles encima de la mesa, notas en el móvil, reuniones apuntadas en diferentes sitios, fechas que intentamos recordar de memoria…
Y todavía no ha empezado septiembre.
Tener un único lugar donde organizar la información docente puede ahorrarnos mucho tiempo durante el curso.
Puedes reservar diferentes apartados para:
Planificación mensual y semanal.
Seguimiento del alumnado.
Asistencia.
Calificaciones.
Tutorías con las familias.
Reuniones y coordinación.
Atención a la diversidad.
Tareas pendientes.
Notas e ideas.
No necesitas un sistema complicado. Necesitas uno que realmente vayas a utilizar.
La atención a la diversidad no debería aparecer únicamente cuando encontramos una dificultad.
Desde las primeras actividades podemos preguntarnos:
¿Puede participar todo mi alumnado en esta propuesta?
A veces pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia: utilizar apoyos visuales, ofrecer diferentes formas de realizar una actividad, dividir una tarea compleja en pequeños pasos, permitir distintos modos de respuesta o anticipar qué vamos a hacer.
No se trata de preparar una actividad diferente para cada alumno.
Se trata de diseñar propuestas suficientemente flexibles para que más alumnos puedan acceder, participar y aprender.
Sí, espacios en blanco.
No llenes cada semana de actividades antes de conocer cómo será realmente tu curso.
Habrá reuniones que aparecerán de repente, actividades del centro, cambios de horario, necesidades inesperadas y semanas en las que simplemente no podremos llegar a todo.
Una planificación útil no es la que está completamente llena.
Es aquella que puede adaptarse a la realidad.
En lugar de intentar planificar septiembre entero, dedica más tiempo a preparar bien los primeros días.
Algunas ideas que puedes incluir son:
Dinámicas para conocerse.
Presentación de las rutinas del aula.
Creación conjunta de normas.
Actividades para descubrir intereses.
Juegos cooperativos.
Presentación de espacios y materiales.
Pequeñas actividades para observar conocimientos previos.
Una primera semana tranquila, organizada y acogedora puede ayudarnos muchísimo a construir el clima de aula que queremos mantener durante el resto del curso.
No necesitas tener el aula perfecta.
No necesitas imprimir cien materiales.
No necesitas tener cada semana del curso planificada.
Y tampoco necesitas compararte con todas esas aulas perfectas que empiezan a aparecer en las redes sociales durante agosto.
Necesitas comenzar con una organización que te dé tranquilidad, conocer a tu alumnado y construir poco a poco las rutinas que funcionen para vuestro grupo.
Porque cada clase es diferente.
Y muchas veces, el mejor comienzo de curso no es el que tiene más cosas preparadas, sino el que deja espacio para conocer, observar y adaptarse.
¡Feliz vuelta al cole! 🍎📚
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