Todo docente lo sabe: no hay dos clases iguales. Cuando tus materiales tienen en cuenta esta realidad, se usan, se recomiendan y se vuelve a ellos. En esta entrada analizamos los dos subcriterios que están en el corazón de nuestro criterio de diferenciación: la Inclusividad y el Apoyo y Desafío.
💡 Qué significa: Los materiales inclusivos ofrecen varias vías bien estructuradas para que todos los estudiantes puedan acceder a los contenidos de forma significativa, y no solo completarlos.
Cómo se ve un buen material
En su mejor versión: estudiantes con distintas necesidades, orígenes y capacidades pueden participar plenamente, sin que el docente tenga que rediseñar la tarea sobre la marcha.
❌ Necesitaría mejorar: Una ficha de matemáticas que plantea a todos los estudiantes los mismos 20 problemas con el mismo nivel de dificultad, sin apoyo visual ni un punto de entrada alternativo. Los estudiantes que aún están desarrollando su sentido numérico o que están aprendiendo el idioma no tienen por dónde empezar.
✅ Buen ejemplo: La misma ficha se estructura en tres secciones: rectas numéricas visuales y ejemplos resueltos para los estudiantes que necesitan apoyo; problemas estándar para los que van al nivel del curso; y problemas de enunciado que requieren explicación para los estudiantes avanzados. El mismo concepto, pero cada estudiante tiene una vía de acceso real.
🔧 Comprobación rápida: Mira tu tarea principal y pregúntate: ¿hay una sola manera de hacerla? Si es así, añade un punto de entrada alternativo: una imagen, un inicio de frase o una tarea compleja dividida en pasos más pequeños. Una vía adicional marca más diferencia de lo que crees.
💡 Qué significa: Materiales que integran tanto andamiajes sólidos y ampliación de forma explícita y constante a lo largo de toda la tarea, para que tanto los estudiantes con dificultades como los avanzados reciban apoyo justo en los momentos en que más lo necesitan.
Cómo se ve un buen material
En su mejor versión: las estrategias de apoyo (imágenes, estructuras de frases, trabajo estructurado en parejas, opciones de ritmo) están claramente vinculadas a tareas concretas. Los estudiantes avanzados tienen verdaderas oportunidades de ampliación, no solo más de lo mismo.
❌ Necesitaría mejorar: Una tarea de lectura de Historia plantea a todos los estudiantes el mismo texto denso de una fuente primaria, sin preguntas de comprensión ni apoyo de vocabulario. Los estudiantes avanzados terminan pronto y no tienen nada significativo que hacer a continuación.
✅ Buen ejemplo: La misma tarea se diseña por niveles. Los estudiantes con dificultades reciben un texto anotado con el vocabulario clave resaltado y estructuras de frases («Esta fuente sugiere… porque…»). Los que van al nivel del curso trabajan con el texto original y preguntas guía. Los avanzados comparan la fuente con una perspectiva contrapuesta y evalúan su fiabilidad. El mismo pensamiento histórico, en el nivel de desafío adecuado.
🔧 Solución rápida: Para cada tarea clave, hazte dos preguntas: ¿qué necesitaría un estudiante con dificultades para empezar? y ¿qué haría un estudiante avanzado cuando termine? En concreto: añade una estructura de frase o un apoyo visual para el andamiaje, y una pregunta de ampliación para el enriquecimiento. Márcalos con claridad para que los docentes sepan exactamente cuándo y cómo usarlos.
🛠️ Comprobación rápida
¿El andamiaje está presente a lo largo de todo el material, y no solo al principio?
¿Tus estrategias de apoyo son explícitas y están señaladas?
¿Tienen los estudiantes avanzados un verdadero desafío, y no solo más tareas del mismo tipo?
La diferenciación no significa escribir tres materiales completamente distintos. Significa incorporar al propio material decisiones bien pensadas sobre el acceso, el apoyo y el desafío, para que los docentes no tengan que hacerlo solos.

Si te ha gustado el artículo del blog, haz clic en el corazón. Esto nos ayuda a ofrecer artículos de interés para nuestra comunidad de docentes.