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Keith Haring (1958-1990) estuvo fuertemente influenciado por el grafiti, cuyas raíces llegan a los años 70. El grafiti fue, en su comienzo, una forma de protesta política y social: la gente utilizaba spray (pintura en aerosol) para escribir mensajes y eslógans en las paredes de los edificios públicos. Después comenzaron a aparecer representaciones más gráficas y, particularmente, figuras de cómic.
Todo el mundo conoce los grafitis de Keith Haring: bebés gateando, perros ladrando y figuras en movimiento que pintó por las estaciones de metro de Nueva York. Sus mejores trabajos fueron aquellos que garabateó “estilo guerrilla” en las paredes del metro, a pesar de que desaparecieron de los ásperos túneles de Nueva York hace mucho tiempo.
En contraste con los artistas de la escena del grafiti, que estaban más ocupados en expandir repetidamente sus “tags” (firmas), Haring desarrolló un mensaje simbólico muy versátil que evoca mensajes codificados. Es por ello también que la mayoría de sus pinturas no tienen título.
El centro de sus pinturas es siempre una figura sencilla de un personaje con borde o contorno claro. Keith Haring trabajó mucho con niños en talleres y sus expresivos símbolos y sencillos mensajes conectan inmediatamente con ellos, motivo por el cual sus espontáneas figuras tienen tanto éxito entre los jóvenes. Dichas figuras –casi siempre dibujadas en movimiento y con rojos, azules y amarillos brillantes– vibran llenos de esperanza y entusiasmo. Son figuras que los niños pueden identificar fácilmente.
Los niños, con su imaginación inagotable, también fueron su público favorito. Afrimaba que él mis- mo todavía era un niño y que era capaz de hacer reír a cualquier niño. Su símbolo seña de identidad era un bebé feliz – “El niño radiante”
Keith Haring murió a los 31 años de una enfermedad relacionada con el SIDA y hoy en día es considerado en todo el mundo como uno de los artistas más destacados del Pop–Art.
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