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Las vacaciones pueden desregular mucho: menos horarios, más cambios, más pantallas y más impulsividad.
Por eso, los niños con TDAH no necesitan un horario militar. Necesitan rutinas flexibles que les ayuden a anticipar, organizarse y bajar revoluciones.
10 rutinas que SÍ pueden funcionar:
1️⃣ Reloj por colores
Divide el día en franjas: mañana, comida, descanso, juego, pantallas y noche. Si lo ven, lo anticipan mejor.
2️⃣ Tablero visual
Usa dibujos, pictogramas o fotos reales con lo que toca hacer. Menos órdenes repetidas, más guía visual.
3️⃣ Puntos de anclaje
No controles cada minuto. Mantén momentos clave: despertar, comida, descanso, movimiento, tareas y sueño.
4️⃣ Despertar amable
Muchos niños con TDAH se levantan irritables. Empieza con luz suave, música tranquila y una sola instrucción: “Primero agua, luego desayuno”.
5️⃣ Tres tareas clave al día
Mejor poco y claro: hacer la cama, recoger mochila, leer 10 minutos. Visible, breve y alcanzable.
6️⃣ Pausas corporales
Saltar, nadar, bailar, caminar, hacer circuitos o jugar con pelota. El movimiento no es premio: es regulación.
7️⃣ Transiciones avisadas
Antes de cambiar de actividad, avisa: “En 10 minutos recogemos”. El cambio inesperado suele disparar resistencia.
8️⃣ Tiempo de pantalla pactado
No improvises. Marca cuándo, cuánto y qué pasa después. Las pantallas sin límite suelen aumentar conflicto.
9️⃣ Refuerzo verbal concreto
No solo “muy bien”. Mejor: “Has esperado”, “Has parado antes de gritar”, “Has recogido aunque te costaba”.
🔟 Rutina de cierre
Bajar pantallas, ducha, preparar ropa, luz suave, cuento o respiración. Dormir empieza antes de la cama.
Anticipar no es controlar. Anticipar es prevenir, acompañar y dar seguridad.
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